Edificación y salud

Actualmente nadie duda de la estrecha relación existente entre los espacios habitables y la salud de sus usuarios. En una sociedad en que la inmensa mayorí­a de sus individuos pasan la mayor parte de la jornada dentro de edificios, la interacción de estos con las personas se convierte en un aspecto básico para su bienestar.

El tercio de la jornada que una persona pasa en su lugar de trabajo puede convertirse, en un tiempo continuado de exposición, a alteraciones que pueden repercutir en su rendimiento a causa de deterioro en su estado de salud y estado de ánimo. La máxima interacción del individuo con el espacio se produce en el tercio del dí­a que dedicamos al descanso.

Al dormir el cuerpo se recarga fí­sica y mentalmente; si existen elementos perturbadores en el espacio de descanso la recuperación no es suficiente y el cuerpo se resiente. Entonces empieza a manifestar, a corto, medio o largo término, sí­ntomas de enfermedades de diferente connotación y gravedad.

Hoy conocemos cuales son los fenómenos, relacionados con el espacio edificado, susceptibles de provocar alteraciones en la salud de los usuarios del edificio.

Su medición, análisis y valoración determina el grado de bondad o de perjuicio de cada espacio.